Esta es la historia de
un gato que quería ser león, pues estaba inconforme de lo que era, porque decía
que no era lo suficientemente fuerte, grande, poderoso y que no inspiraba temor.
Él quería ser león especialmente, porque así, con el rugido, ya no lo
molestarían los perros, ni otros gatos del barrio, por ser tan pequeño.
Un día el pequeño gato
se encontró a un león en el zoológico y le dijo: - ¡Señor león!, yo quiero ser
como usted, enséñeme por favor… a lo que el león le responde: - Esto no se
aprende gatito, naces siendo gato y mueres siendo gato-.
El gato inconforme con
la respuesta del león le contestó: - ¡Sí! ¡Pero debe de haber una solución para
que ya no me molesten los demás! – y el león asintió diciendo: - tienes que
estar orgulloso de lo que eres gatito, porque lo poderoso y lo grande vienen
del interior, la valentía, el coraje y la fuerza las puedes obtener; entonces,
puedes enfrentarte a los perros y a los demás gatos, como el gato que eres, o
puedes esconderte y dejar que te molesten con la excusa de que no eres un
león-.
El gato regresó al
barrio y se dio cuenta de que no era un león por fuera, pero si lo podía ser
por dentro.
La falta de autoestima
y el creer que debemos parecernos a otros para ser mejores es un error. En la
creación todos tenemos talentos, cualidades y dones, diferentes y eso nos hace únicos.
Esa diferencia es nuestro aporte al mundo…
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